Mujeres adictas a las relaciones“Adicción es una palabra que asusta”. Evoca imágenes de consumidores de heroína que se clavan agujas en los brazos. No nos agrada la palabra y no deseamos aplicar el concepto a nuestra forma de relacionarnos. Pero muchas de nosotras hemos sido adictas a los hombres, y al igual que cualquier otro adicto, necesitamos admitir la seriedad del problema”, escribió Norwood.
En 2005, neurólogos de la Universidad de Nueva York compararon el enamoramiento con una adicción. Luego de estudiar la actividad cerebral de un grupo de mujeres y hombres que se declararon intensamente enamorados, encontraron algunos puntos en común con los cerebros de los adictos. Arthur Aron, codirector de la investigación observó en aquel momento que “todos nuestros voluntarios mostraron una actividad intensa en las regiones de motivación y recompensa del cerebro”. Las mismas que se activan en las adicciones y en las que se registran intensas descargas de dopamina, un neurotransmisor cerebral.
Pero estos hallazgos no justifican el uso de la palabra adicción en el terreno amoroso. Alberto Fergusson, psiquiatra psicoanalista, es cauto a la hora de utilizar el término: “Pienso que no hay ninguna necesidad de que adopten una palabra que tiene tantas connotaciones patológicas. No me parece que tengan que darle un sentido peyorativo a las características particulares que puedan tener en las relaciones”.
El sábado pasado, Fergusson fue invitado por el Instituto Pensar de la U. Javeriana y las Adictas Anónimas a las Relaciones para exponer su punto de vista. Su recomendación para las mujeres que se han declarado adictas a las relaciones, es que se liberen de las relaciones que las maltratan pero que no cambien de cárcel. “En esas características que ustedes combaten están seguramente sus mayores debilidades, pero no dudaría que también están contenidas las mayores fortalezas de sus personalidades”, comentó Fergusson.
Ya lo había advertido Friedrich Nietzsche: En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
Más información en Adictas Anónimas a las Relaciones: 3153746.
Algo más fuerte me halabaDesde pequeña yo le rogaba a un ser superior para que me diera un hombre bueno y el deseo se me cumplió al casarme con un sujeto maravilloso. Pero cuando entré a estudiar conocí a otra persona por la que tuve una atracción muy grande. Era distante, frío, pero a mí me parecía encantador e irresistible. Yo era consciente de que debía estar con el anterior pero algo más fuerte me halaba hacia este otro. Un sujeto de un temperamento tan variable que cuando se ponía de mal genio yo pensaba “algo hice mal”.
Cuando leí el libro Las mujeres que aman demasiado me identifiqué con muchas de las historias. Entendí que para mí era más importante lo que hacía la otra persona. Tanto así, que cuando él no me llamaba, yo sentía que me moría. Al ingresar al grupo esperaba con ansias que se me quitara el dolor. No supe en qué momento ese hombre dejó de ser un poder superior para mí y empecé a pensar en Dios. A partir de ese instante, sentí que podía existir por mí misma y no bajo el dominio de otro.
Redacción Vivir | EL ESPECTADOR http://www.elespectador.com/impreso/art ... s?page=0,1